Nombre: Pensando el mundo
Ubicación: Chile

jueves, diciembre 15, 2005

HELICOBATER PYLORI

PRINCIPAL CAUSA DE CÁNCER GÁSTRICO EN PAÍSES SUBDESARROLLADOS
La bacteria que mata a los pobres
Las naciones industrializadas han logrado eliminarla y reducir su relación con tumores estomacales. En el tercer mundo la cosa es muy distinta, debido a las precarias condiciones de higiene. En Chile, más del 70% de la población vive con ella.
Leyla Ramírez
La Nación

Cuando Robin Warren y Barry Marshall descubrieron -a comienzos de los ochenta- la bacteria Helicobacter pylori (H.P) en una serie de biopsias gástricas, jamás imaginaron que su revelación se convertiría en el cisma médico más importante de los últimos 25 años. Menos pensaron que obtendrían el Premio Nobel de Medicina 2005 por ello.
Antes de eso, el estrés y el estilo de vida eran las causas más aceptadas para explicar las úlceras. Nadie osaba pensar que un microorganismo pudiera sobrevivir a los ácidos estomacales. Excepto estos científicos, que pese a las burlas de sus colegas lograron demostrar que esa bacteria estaba presente en casi todos los pacientes con úlcera duodenal o gástrica y que era el origen de esas patologías. Con el tiempo –además- pudieron establecer que había una estrecha relación entre la H.P y la aparición de cáncer estomacal. Uno de los más mortales del mundo.
Un nexo no menor, ya que este microorganismo habita en la mucosa gástrica de más del 60% de la población mundial y del 73% de los chilenos mayores de 15 años.
Pese a su alta prevalencia, la mayoría de los portadores de H. pylori nunca desarrollan enfermedades. Aún no se sabe con certeza por qué, pero se cree que hay distintos tipos de H. pylori y que algunos son más patógenos y virulentos que otros.
La buena noticia es que esta bacteria puede erradicarse y con ello disminuirse considerablemente el índice de cáncer gástrico.
No por nada éste es el tercer microorganismo más estudiado del mundo, luego del VIH y el bacilo de la tuberculosis.
Cómo actúa
Catterina Ferreccio, epidemióloga del Departamento de Salud Pública de la Universidad Católica y coautora del más reciente estudio sobre H. pylori y cáncer gástrico en Chile, explica que cuando esta bacteria infecta la mucosa del estómago, el organismo reacciona con una inflamación y aumenta la respuesta de ácido gástrico para tratar de eliminarla. “Alguna gente lo logra y no desarrolla ninguna enfermedad pudiendo o no quedar como portadora. En otra, sin embargo, gana la bacteria. Así y después de un tiempo de que la persona porta el H. pylori, la mucosa gástrica deja de batallar y la inflamación crónica deriva en una atrofia de la zona. Ese es el primer paso hacia el cáncer. La ironía es que cuando la zona ya está atrófica, la bacteria abandona el organismo. Por eso costó tanto encontrar la asociación entre este cáncer y la bacteria, porque cuando ya hay cáncer la bacteria se ha ido. La bacteria no tiene por fin producir cáncer. El humano es quien desarrolla este cáncer en respuesta a la infección”.
Este microorganismo se trasmite entre humanos por vegetales regados con aguas servidas o por contaminación de los alimentos. Investigadores del Centro Médico Santa Isabel de Boston (Estados Unidos), demostraron hace poco la participación de la mosca doméstica como transportador de la bacteria, al tomarla de excrementos y comidas. Por lo tanto, el tratamiento de las aguas residuales y un mayor control y conciencia de la higiene ambiental y alimentaria son dos pilares fundamentales para prevenir su infección y un futuro cáncer. “Los países desarrollados mejoraron todo el manejo de sus alimentos e higiene. De allí que en EE.UU. y Europa tienes mucho menos cáncer gástrico. El que les queda es mínimo y no es causado por esta bacteria. Pero en países en desarrollo, como el nuestro, la primera causa del cáncer gástrico es el H. pylory. Por lo tanto, a medida que nos vayamos limpiando como país, que subsanemos el tema del alcantarillado y dejemos de convivir con nuestras excretas, este cáncer va a disminuir”, sentencia Ferreccio.
Problema sanitario
El cáncer gástrico es la primera causa de muerte por cáncer en Chile. Mata unas 2.600 personas al año, especialmente varones. Su alta letalidad se debe a que sólo el 15 % de los tumores son diagnosticados en etapa incipiente.
Los estudios indican que una dieta pobre en frutas y verduras, alta en sal y nitritos y el tabaco y el alcohol serían factores de riesgo para desarrollar cáncer gástrico. Ahora se suma a esta lista la infección con H.P, considerado uno de los principales agentes cancerosos.
Según las últimas cifras de prevalencia, más de un 73% de la población nacional sobre 15 años está infectada con este microorganismo.
Así lo indica Antonio Rollán, gastroenterólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) quien está a semanas de publicar –junto a sus colegas de la PUC Catterina Ferreccio, Paul Harris, y Héctor Venegas- un estudio detallado sobre la correlación existente entre H. pylori y el cáncer gástrico en nuestro país.
Según adelanta la doctora Ferreccio, en este trabajo se indagó en la distribución geográfica de la bacteria (Encuesta Nacional de Salud 2003, PUC) y se le relacionó a los casos de mortalidad por cáncer gástrico. La idea era identificar comunas o grupos de comunas con riesgo significativo de cáncer por sobre o bajo el valor de riesgo esperado del país. Se analizaron 48.367 muertes ocurridas entre 1985 y 2002 en 333 comunas a lo largo del país.
Los resultados arrojaron que en las comunas con mayor mortalidad por cáncer había más población infectada con H. pylori. “En las comunas con altas cifras de cáncer el 79% de las personas tenían anticuerpos que daban cuenta de la presencia de H. pylori. En la comunas de menor riesgo, la infección llegaba a un 46%”, dice Ferreccio.
Las cifras revelaron además que la infección aumenta a medida que disminuye la escolaridad y que está más presente en la población mapuche, rural y pobre del país. Para Vitacura, por ejemplo, el riesgo relativo de cáncer gástrico fue de 0,28 (menos de un tercio del país) mientras que para Molina 2,25, más del doble de la media nacional que se fijó en uno.
Las comunas de las regiones I, II III y Metropolitana están por bajo el riesgo promedio y comunas de la VII a la X regiones están a más alto riesgo.
“La infección no es igual en Chile. La gente que vive en comunas que tienen altas cifras de cáncer gástrico se infectan con la bacteria en la infancia y la gente que vive en comunas con menos cáncer la infección es más tardía. El nivel socioeconómico aparece como un factor relevante”, dice Ferreccio.
Detección y tratamiento
La idea de esta investigación es tener un mapa detallado de la relación cáncer-bacteria y focalizar así la prevención en las poblaciones más expuestas.
El doctor Rollán dice que para detectar la infección por H. pylori se puede recurrir a la serología (una muestra de sangre), al test aire espirado (mide sustancias que están presentes con la bacteria) o a biopsias tomadas durante una endoscopía digestiva.
Una vez que es detectada su presencia hay tres caminos para eliminarla, explica el gastroenterólogo de la PUC.
Primero, a través del desarrollo socio económico del país, que mejora las condiciones de higiene generales, “pero lenta y difícil de manejar o acelerar”.
Con una vacuna efectiva, que parece la medida más lógica, ya que permitiría erradicar la infección en el curso de una o dos generaciones, sin efectos secundarios y con un costo razonable. “Pero, lamentablemente no está disponible y, a pesar de resultados promisorios en animales, éstos no se han reproducido en humanos. Una vacuna efectiva tampoco resolvería el problema de aquellos que ya están infectados”, señala Rollán.
O con Antibióticos. “Una terapia cara, con efectividad variable (70-85%) y riesgos evidentes... Se considera obligatorio en algunas circunstancias, como en pacientes con úlcera gástrica o duodenal. Recomendado en familiares de pacientes con cáncer gástrico y opcional en el resto, en los que debe considerarse el costo y los riesgos del tratamiento, versus el riesgo de la infección, ya que una mayoría de los infectados ( más del 90%) nunca tendrá ningún síntoma ni enfermedad seria debida a la infección”.
Rollán indica que si, por ejemplo, se tratara con antibióticos a todos los niños infectados de Chile, es posible que murieran más niños de infecciones derivadas de una exposición tan masiva a antibióticos, que las potenciales muertes por cáncer gástrico evitadas 40 ó 50 años después. “Lo razonable entonces es identificar grupos de más riesgo y tratar selectivamente. En eso estamos”.